Hace pocos un par de meses muchos descartaban toda posibilidad de la toma de poder de una mujer como primera ministra de Japón, sin embargo, los resultados electorales comprobaron dicha percepción errónea. El resultado es insólito, pero lo que se avecina para el futuro de Japón lo es quizás aún más: una dama proveniente de la ideología de ultraderecha, en favor de los valores tradicionales, del rechazo a la migración y con una visión del pasado histórico de Japón nos deja mucho para pensar. Sin embargo, este suceso debe leerse en el contexto en el que está inmerso: un colapso demográfico sin precedentes y una redefinición acelerada de su papel en el escenario de seguridad del Indo-Pacífico.
Este artículo parte de cuestionar si las respuestas de la nueva primera ministra dependerán, o no, de un equilibrio entre su línea ideológica que antepone la fortaleza nacional y el sustento a los valores tradicionales, y las presiones del entorno nacional e internacional que empujan cada vez más hacia políticas pragmáticas y resoluciones de corto y largo plazo. En un primer momento, revisaremos su trayectoria política e ideológica para situar su perfil en el Partido Liberal Democrático (PLD) y comprender cómo se ha configurado su visión de la sociedad y del Estado japonés. A continuación, se analizarán las dos principales crisis que enfrenta Japón: la crisis demográfica y la cuestión de la seguridad nacional, reconociendo los desafíos que estas plantean para Japón y proponiendo algunas proyecciones sobre las medidas que tomará la nueva ministra.
Trayectoria e ideología
Sanae Takaichi ha consolidado una trayectoria política sólida en cargos ejecutivos clave y con una línea ideológica persistente. Su puesto como diputada con una larga trayectoria, así como ministra en diversos gabinetes, le ha permitido cimentar sus conocimientos en áreas como Comunicaciones y Seguridad Económica, desde donde ha impulsado propuestas como la importancia de la competitividad tecnológica para Japón, así como la necesidad de cadenas de suministro más resilientes, permitiendo proteger con ello la seguridad nacional del país (Reunters, 2024a). Asimismo, la constante defensa de un gasto fiscal estratégico, así como el dar pasos lentos en torno a políticas monetarias, representan su clara inclinación por la continuidad del legado de Abenomics, pero prestando mayor atención a la autonomía y la protección del país (Reuters, 2024b).
Como ministra encargada del área de ciencia y tecnología en el año 2007, aprobó un texto en la revista de la Sociedad Nuclear de Japón, que subrayaba el tema de la fuerza nacional, cuyas raíces descansaban en el capital humano y en la innovación, siendo la seguridad la condición que lo habilita (Takaichi, 2007). De igual forma, en un simposio jurídico de 2005 que abordaba el tema de la reforma constitucional, su participación se centró en manifestar la necesidad de adecuar los marcos legales a los retos de la era de la posguerra fría (Takaichi, 2005).
En el plano político-ideológico, la nueva primera ministra se alinea históricamente con el ala más conservadora del PLD, esto reflejado en una carrera asociada con la defensa de valores tradicionales (no es sorpresa su resistencia a las reformas sobre el apellido separado por parejas, o bien, el matrimonio igualitario), así como en la reinterpretación nacionalista del papel de Japón en el mundo y su relación con este (EPRS, 2025). A esto hay que añadir un tipo de liderazgo muy firme, capaz de transmitir, inspirado en personajes referentes como Margaret Thatcher, retomando de ella elementos como la fortaleza de carácter, las convicciones firmes y la visión de su país como una nación próspera y fuerte.
No podemos olvidar que el ascenso interno que posicionó a Takaichi en la jefatura del PLD y luego como primera ministra debe leerse dentro de un contexto intrapartidario, pues, aún con su trayectoria, su posicionamiento no se debe solo al mérito personal, sino a cambios dentro del PLD. La victoria obtenida es un reflejo del desplazamiento del centro del poder político hacia el ala más conservadora, a raíz de la fractura en la coalición con Komeito (Johnston, 2025). Este reacomodo interno otorgó a la primera ministra una autoridad ideológica fuerte dentro del partido; sin embargo, desde el primer día esto a representado un estrechamiento de su margen de maniobra al ya no contar con el apoyo de sus socios más moderados, empujándola a producir con premura resultados tangibles de estabilidad social y crecimiento con un electorado menos tolerante al fracaso (East Asia Forum, 2025).
Crisis demográfica
Japón posee quizás una de las crisis demográficas más problemáticas en el mundo; tiene una tasa de fertilidad de 1.26 hijos por mujer, según proyecciones del Instituto Nacional de Investigación sobre Población y Seguridad Social se estima una pérdida poblacional del 30% para el año 2070 (IPSS, 2023), y como cereza del pastel, la población mayor de 65 años representa el 29% de su población total (OECD, 2024). Como consecuencia, este escenario presiona cada vez más el gasto público, la productividad del país y su sistema de pensiones, además de alimentar con fuerza el fenómeno de la ruralización, donde hay una migración constante de zonas internas a ciudades medianas. El contraste es inaudito; una economía japonesa del siglo pasado sostenida en el trabajo vitalicio y la familia nuclear se enfrenta ahora a los trabajos no regulares y al rechazo de los jóvenes de formar familias y tener hijos (Kingston, 2019).
¿Cómo percibe la nueva primera ministra esta problemática?
La interpretación que hasta ahora tiene la mandataria japonesa se basa en su visión conservadora y en una respuesta sociocultural tradicionalista. En discursos recientes, por ejemplo, Sanae ha hecho especial énfasis en que la situación demográfica no puede resolverse con meros incentivos económicos, sino que se deben atender las bases de lo que denomina las “raíces del vínculo familiar” (EPRS, 2025). Alineado a esta visión, sus propuestas de manera inicial han sido en torno al fortalecimiento de la familia a través de la ampliación de licencias por maternidad, beneficios fiscales a familias numerosas y más subsidios a madres trabajadoras. Estas soluciones, centradas en lo económico, más que adaptarse a la nueva realidad de la sociedad, reafirman el papel de la mujer dentro del ámbito familiar como única opción para atender esta situación, sin alterar el estatus sociocultural (Carnegie Endowment, 2025).
La política migratoria es una solución que ha estado en el tintero desde hace mucho tiempo para atender la crisis demográfica, pero la postura nacionalista de Takaichi le impide verla como una, al argumentar que Japón debe resolver estos problemas con sus propias manos, anteponiendo la cohesión cultural y la unidad japonesa por encima de cualquier otra posibilidad. Aunque dentro del PLD ya han surgido posturas más pragmáticas ante estas condiciones, como la apertura solo a trabajadores extranjeros cualificados, la primera ministra ha manifestado la priorización de políticas de innovación que apuesten a la automatización industrial ante la falta de mano de obra y el descarte de toda posibilidad de migración humana.
No obstante, una cosa es el discurso y otra muy diferente lo que el contexto exige, pues, acorde con la OECD (2024), incluso una política de automatización tendría por consecuencia una reducción de su PIB del 25% hacia el año 2025 si no incorpora a las mujeres y a la población migrante al mercado laboral. A ello agregamos la presión del sector industrial y tecnológico, que ha manifestado la necesidad de flexibilizar las políticas migratorias para permitir la entrada de trabajadores extranjeros, medidas también necesarias para atender áreas como la construcción y la salud.
En el debate de efectuar una política migratoria o no, Japón ha comenzado a optar por un modelo de internacionalización productiva, es decir, el mover parte de su aparato industrial al extranjero y compensando la pérdida de trabajadores nacionales a través de flujos financieros provenientes del exterior en donde si hay mano de obra de sobra. Esto no es nada novedoso, pues en 2023 se registró un superávit de más de 29 billones de yenes gracias a ingresos primarios provenientes del exterior (Ministry of Economy, Trade and Industry (METI), 2023). La estrategia de Japón ha seguido una lógica de deslocalización de fábricas hacia países con mano de obra barata (sobre todo hacia el sureste asiático, así como India y México), manteniendo un alto nivel de competitividad en los sectores automotriz y electrónico; sin embargo, los centros de investigación y propiedad intelectual continúan teniendo su base en Japón, garantizando con ello el constante flujo a las arcas nacionales (Japan Bank for International Cooperation (JBIC), 2024).
El pragmatismo de esta estrategia, aunque ha sido de gran ayuda para la economía japonesa, no está exento de límites, pues, al externalizar su producción, Japón puede correr el riesgo de una especie de vacío industrial si no preserva sus capacidades de innovación doméstica y sus núcleos tecnológicos. Además, aunque es una realidad que las utilidades en el extranjero fortalecen la economía japonesa, estas no siempre se repatrian ya que se reinvierten localmente, lo que reduce su impacto (METI, 2023). Las recomendaciones para atender estas fugas radican en la creación de incentivos fiscales que promuevan la repatriación de dividendos y en la centralización de las áreas de investigación y desarrollo exclusivas en Japón.
El 28 de octubre de 2025, la primera ministra Takaichi visitó la Base Naval estadounidense de Yokosuka con el presidente Donald Trump de los Estados Unidos en la Prefectura de Kanagawa (crédito: Secretaría del Gabinete vía Wikimedia Commons).
Seguridad y política exterior
Pareciera que el liderazgo de Takaichi se articula en una coyuntura histórica interesante, pues hablamos de un replanteamiento estratégico de Japón en varias aristas de su política, en este caso, en su política exterior. La tensión geopolítica es imposible de ignorar: los ensayos balísticos de Corea del Norte, una posible crisis en el estrecho de Taiwán, el desarrollo militar de China y los nuevos equilibrios respecto a Estados Unidos exigen de Japón un papel mucho más activo en los marcos multilaterales de seguridad. La Estrategia de Seguridad Nacional 2022, que permanece vigente con este gobierno, sentó las bases para comenzar con un cambio de dirección en torno al papel que debe tomar la seguridad para Japón, pues expone un entorno que se visualiza más severo y complejo que la época post Segunda Guerra Mundial (MOD, 2022). Algo que puede interpretarse como resultado del fin del bipolarismo paralizante de la Guerra Fría y del resurgimiento del multipolarismo.
Desde la línea ideológica, la primera ministra ha manifestado una continuidad muy clara respecto del legado de Shinzo Abe, al buscar una reinterpretación del artículo 9, en el que la nación renuncia a su derecho de uso de armas para resolver disputas internacionales (Primer Minister’s Office of Japan, 1946). Las declaraciones de campaña son tajantes al reafirmar la necesidad del país de tener herramientas para proteger su soberanía, independientemente de otros. Para ello, es necesario un incremento del gasto en defensa que supere el 2% del PIB, así como la promoción del rearme mediante sistemas de defensa, cantidad de misiles, ciberseguridad, etc. (MOD, 2025).
Para Takaichi, la alianza con Estados Unidos sigue siendo prioridad, al comunicar su respaldo a la revisión de acuerdos bilaterales de defensa que busquen una redistribución de responsabilidades (AP News, 2025), no obstante, existen claras intenciones de buscar una mayor autonomía que permita a Japón reducir su asimetría en cuanto a la toma de decisiones en materia de seguridad, así como reforzar su credibilidad a nivel internacional. La estrategia de la nueva primera ministra es clara: reconstruir la narrativa de poder de Japón. No obstante, se sigue avanzando con cautela, ya que no se plantea un abandono total del perfil pacifista, sino un aumento de los elementos disuasivos y de la cooperación militar.
¿Qué dilemas enfrenta esta postura?
En primer lugar, la interdependencia económica con China que, como su mayor socio comercial, le es particularmente difícil el dar paso a una confrontación abierta y tajante cuando sus aliados en el G7 y Estados Unidos se lo exigen. La resolución a ello ha sido hasta ahora y quizás por un tiempo más, el pragmatismo y los avances paulatinos. Su papel como “balancing power”, según el Carnegie Endowment (2025), le ha permitido barajear la cooperación económica con China y ASEAN, a la vez que va reforzando de manera silenciosa su defensa autónoma y la consolidación de alianzas con otras potencias. Su éxito dependerá al final de su habilidad en encontrar el punto medio entre una seguridad proactiva con recursos diplomáticos certeros, pero las exigencias que imponen los cambios drásticos en el ámbito geopolítico mundial pudieran manifestar roses con esta estrategia.
De regreso a la pregunta: Adaptarse o perecer
La convergencia entre la identidad conservadora y las demandas de una transformación estructural plantea este mandato de la primera mujer en el cargo de primera ministra como uno de los más complejos. Su trayectoria revela una coherencia absoluta con su ideología, poniendo énfasis en el nacionalismo económico y de seguridad, pero se enfrenta a un contexto cambiante e incluso contradictorio, tanto interno como externo. La duda que seguirá marcando la línea para entender las acciones de Sanae Takaichi será: ¿podrá conciliar su rigidez doctrinal con la flexibilidad estratégica que el contexto pudiera exigir?
Si se alinea a la consolidación de su pensamiento, aunque pudiera generar la percepción de una creciente cohesión social en Japón, así como prestigio en el contexto internacional; en el corto plazo, el riesgo yacería en una fractura social que empeore la situación de la población japonesa a la vez que pone en peligro la seguridad nacional en el marco internacional.
En cambio, la tendencia hacia el escenario más flexible, y por ende restringida hacia una agenda más moderada, aunque pudiera presentar soluciones para los grandes dilemas del país, tanto en materia de seguridad como en cuestiones demográficas, sin duda alguna, generará fricciones y conflictos sociopolíticos. Cualquier distanciamiento significativo de su visión conservadora podría provocar la pérdida del apoyo del partido y abrir espacio para una fuerte oposición. Sin embargo, cualquier decisión que tome la primera ministra tendrá consecuencias.
Ya van varias décadas desde que la rigidez tradicional japonesa, particularmente en temas sociales —matrimoniales o laborales— y migratorios, ha chocado con las nuevas demandas económicas nacionales. El problema radicará en cómo se manifestarán las fuerzas sociales en Japón a partir de las soluciones y/o de la continuidad de los problemas. Muchas de las soluciones actuales, centradas en perspectivas económicas, no son estructurales porque no abordan las problemáticas a nivel sistémico; en todo caso, solo empeoran las vulnerabilidades de Japón.
La exportación de la mano de obra solo refuerza la vulnerabilidad socioeconómica japonesa, ya que ahora no solo dependerá de las importaciones de los recursos necesarios para su población y su economía, sino también de la importación de ganancias derivadas de la exportación de su productividad. Duplicando la inseguridad japonesa. El cómo será juzgada la nueva primera ministra está por verse, pues no solo responderá al contexto antes descrito, sino que lo hará como la primera mujer en la historia de Japón en intentarlo. Su partido aceptó apostarle a redoblar los esfuerzos por mantener lo tradicional en pie, pero ¿cómo podría manifestarse un fracaso de su apuesta por el ultraconservadurismo? En ocasiones, las fuerzas tradicionalistas duplican sus esfuerzos justo antes de reventar y perder el control. ¿Podría ser ese el caso en Japón?
Referencias
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Institute of Population and Social Security (IPSS). (2023). Population Projections for Japan (2021–2070). https://www.ipss.go.jp/pp-zenkoku/e/zenkoku_e2023/pp_zenkoku2023e.asp
Japan Bank for International Cooperation (JBIC). (2024). Survey Report on Overseas Business Operations by Japanese Manufacturing Companies. https://www.jbic.go.jp/en/information/press/press-2024/image/000009917.pdf
Johnston, E. (2025, October 5). How Takaichi won the LDP’s leadership race. The Japan Times. https://www.japantimes.co.jp/news/2025/10/05/japan/politics/vote-flow-ldp/
Kingston, J. (Ed.). (2019). Critical Issues in Contemporary Japan (2nd ed.). Routledge.
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