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Diseño de Código Nexus mostrando al candidato y actual presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, al principal candidato opositor en Venezuela, Edmundo González, a miembros de las fuerzas armadas venezolanas y una boleta electoral venezolana (Fuentes: Gobierno de Venezuela/CanvaPro/AP/REUTERS/EFE))

Elecciones y tensiones políticas en Venezuela

La reconfiguración nacional (y regional)

Por primera vez Venezuela tendrá elecciones altamente competidas, pero este proceso no estará libre de riesgos políticos o militares.

Por: Andrés Alejandro Araujo Bermúdez

Por: Andrés Alejandro Araujo Bermúdez

Tabla de contenidos

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Venezuela ha sido un país que ha estado entrando y saliendo de la atención viral de los medios noticiosos por las múltiples crisis que se han desarrollado en el país tras la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. Desde fallidos golpes de Estado y manifestaciones nacionales hasta una variedad de impresionantes crisis, tanto económicas como humanitarias, que han generado olas de refugiados en el continente.  

Con tantos problemas, en varias ocasiones se llegó a creer que Nicolás Maduro, el sucesor de Hugo Chávez tras su muerte en 2013, sería derrocado, pero ese nunca fue el caso. En parte, esto se debió a que el régimen logró construir una red de alianzas con diversos grupos políticos, paramilitares y delincuenciales que lo ayudaron a mantenerse en el poder, mientras que también heredó instituciones de seguridad que fueron secuestradas ideológicamente tras la llegada al poder de Chávez y su creación del chavismo, una corriente ideológica nacionalista característica del dictador venezolano (Venezuela Investigative Unit, 2023). Por otra parte, la capacidad del chavismo en aferrarse al poder, se basa en que su movimiento político y su régimen siguen un ciclo histórico-político establecido en Venezuela, en el que un movimiento nacionalista se apodera del gobierno y su estancia en el poder dura aproximadamente unos 40 años cada uno (López, 2023).  

No obstante, es importante reconocer una serie de elementos que dan pie a que pueda darse una cierta transición política-económica en Venezuela. Pese a que Maduro ha podido resistir y mantenerse en el poder, existen varias vulnerabilidades en el régimen chavista. Es por lo que el país se encuentra ante elecciones tan competidas en la actualidad y con las tensiones políticas tan altas, con amenazas de una guerra civil en el país si es que Maduro perdiera las elecciones.  

Precisamente, este artículo pretende explicar las vulnerabilidades del régimen chavista que podrían contribuir a la salida del poder de Nicolás Maduro y al inicio de una transición en el país. De igual manera, se buscará detallar qué escenario podría esperar a un gobierno de transición o, en el dado caso de que Maduro fuera a ganar las elecciones, de qué le depara el futuro a un gobierno madurista gravemente debilitado.

Presidente Chávez sostuvo encuentro con nuevos militantes del PSUV en el Teatro Municipal de Caracas (Crédito: Hugo Chávez vía Flickr)

Los ciclos sociopolíticos y geopolíticos de Venezuela 

Desde su independencia, Venezuela ha pasado por cuatro ciclos sociopolíticos con patrones similares de ascenso, empoderamiento y decadencia. Cabe destacar, que el autor citado, Roberto López Sánchez, los define como transformaciones sociopolíticas y resalta que no pretende identificar ciclos. Sin embargo, en este trabajo, los procesos serán considerados como ciclos en base a una interpretación económica y geopolítica de lo que constituye un conjunto de ciclos. En todas las transformaciones sociopolíticas venezolanas existen una serie de eventos, crisis, procesos y sistemas sociopolíticos con rasgos similares y que terminan creando una clara tendencia que dura una determinada cantidad de años, en este caso son los 40 años antes mencionados.  

Cada uno de los ciclos sociopolíticos por los que ha pasado Venezuela reconfiguraron al país en un sentido social, político, económico y cultural. De esta forma, cuestiones como la misma identidad venezolana han cambiado drásticamente a través de los últimos 200 años. Estos cuatro ciclos, los cuales están fuertemente ligados a conflictos armados en Venezuela son: la Guerra de Independencia; la Guerra Federal; la Revolución Andina y la Revolución Democrática. Actualmente, El país está pasando por su quinto ciclo: la Revolución Chavista.   

Los cuatro ciclos anteriores y el actual han sido fuertemente marcados por el contexto geopolítico caótico prevalente en Latinoamérica durante el siglo XIX – después de las independencias de los países latinoamericanos y de la disolución de la Gran Colombia en Sudamérica – hasta el siglo XX y principios del siglo XXI. En la práctica, esto implicó que los procesos históricos estuvieran dominados por dinámicas revolucionarias, lideradas por movimientos político-militares que normalmente terminaban con la conversión del movimiento revolucionario en una dictadura militarista o corporativista. Por ende, en el caso de Venezuela, todos sus ciclos están marcados por las siguientes características:  

“el caudillismo-mesianismo; el militarismo; el uso de consignas antiimperialistas y democráticas que atraen a las masas populares; la conquista de algunas reivindicaciones históricas, el paso de programas nacionalistas y antiimperialistas a ejecutorias exactamente contrarias, al hacer alianzas como socios menores de las grandes potencias mundiales; el uso de la represión selectiva y masiva como práctica cotidiana contra la protesta social y contra las vanguardias políticas que les hacen oposición; y la importante movilización social que por momentos logran canalizar para sus propios intereses de grupo y de clase” (López, 2023). 

Esto también significa, como lo señala Mariana*, que los regímenes posrevolucionarios sólo se ven derrotados por una fuerza opositora que logra unirse y organizarse para derrocar a la élite gobernante y a los grupos de poder que los respaldaban. De lo contrario, cualquier intento por derrocar a un régimen posrevolucionario fracasa, como sucedió con el fallido golpe de Estado de Juan Guaidó en 2019. Esta fuerza política que adquieren los regímenes de cada movimiento revolucionario nacionalista, se da porque tienen la capacidad de reestructurar a la élite o a la burguesía venezolana cuando llegan al poder, recaudar un gran respaldo popular (el cual crean durante sus movimientos revolucionarios) y, a su vez, siempre reconfiguran o reconstruyen las instituciones cuando llegan al poder. Esto implica que tienen la capacidad de crear una compleja estructura política-burocrática, social y militar que los ayuda a mantenerse en el poder. En cierta forma, esto es un caso similar para el resto de los países latinoamericanos, aunque cada uno con sus propios procesos y reconfiguraciones políticas en algunos países donde no existieron reconstrucciones tan radicales como sucedía en el caso de Venezuela, si llegaron a reconfigurar los lineamientos bajo los que operaban las élites y grupos de poder. 



*
La información citada fue obtenida mediante una conversación con una especialista en temas de política y economía latinoamericana, cuyo nombre fue cambiado por cuestiones de seguridad


Aunado a los hallazgos de López (2023), es importante hacer otra comparación histórica entre la Guerra de Independencia Venezolana y la actual Revolución Chavista, debido a que el actual ciclo por el que está pasando Venezuela tiene más similitud con el ciclo independentista que con el resto de los ciclos sociopolíticos. En primer lugar, las reformas borbónicas españolas, al igual que en la Nueva España, junto con otros sucesos en la península Ibérica, como la invasión Napoleónica, incentivaron a las élites en diversos territorios imperiales españoles a separarse del Imperio español, las reformas borbónicas, teniendo sus inicios en la década de 1760, similar a como el régimen puntofijista de la Revolución Democrática, tuvieron sus verdaderos inicios en la década de 1960 y su crisis en sus últimas dos décadas en poder (1979-1999) dejó abierto el camino para el ascenso de Hugo Chávez en las elecciones de 1998. De igual manera, Chávez solo logró consolidar su poder entre el 2009 y el 2012 (la razón por la que existe un margen tan amplio fue debido a los retos políticos y electorales que enfrentó Chávez en esos años) por lo que encuadraría con la fecha cuando la Primera República se consolidó en 1811 (Lee et al., 2017; López, 2023).  

Aunque las repúblicas de los ‘mantuanos’ fueron derrotadas en 1814, la lucha independentista continuó hasta 1824, cuando los mantuanos fueron desplazados y despojados de cualquier poder económico y político que les sobraba (López, 2023). La razón por la que los objetivos de los mantuanos cambiaron cuando inició el segundo conflicto independentista, que incorporaba a los esclavos y a los pardos, fue debido a que el movimiento independentista se había tornado en su contra, por lo que tuvieron que cambiar de bando en contra de los independentistas, lo que explicaría su derrota militar y sociopolítica. Un revés similar sucede con el chavismo bajo Maduro, quien se ha visto en la necesidad de permitir leves cambios para sostener la economía en el margen en que se encuentra, dichos cambios han sido considerados neoliberales y, por ende, Nicolás Maduro es considerado un traidor al movimiento chavista, lo que explica el bajo respaldo popular que recibe.  

Claramente existen diferencias entre el movimiento iniciado por Hugo Chávez y la Guerra de Independencia (como los intentos independentistas de los mantuanos) y una comparación directa es imposible. En un sentido meticuloso, ambos movimientos son opuestos ideológica, política, económica y socialmente. No obstante, ambos movimientos fueron impulsados por cambios dentro de sus sistemas políticos y económicos durante la última mitad del siglo anterior, los cuales se dieron durante tremendos cambios geopolíticos (como el surgimiento del regionalismo en el territorio español) y con el tiempo ambos sufrieron transformaciones significativas en sus estructuras políticas y sus objetivos. Pese a que algunos de estos aspectos sean similares a los demás ciclos sociopolíticos, cuestiones como la debilidad del movimiento chavista y el mantuano son interesantes, junto con el dilema geopolítico presente durante sus tiempos. Es por eso que la Guerra de Independencia de Venezuela y la actual crisis de la Revolución Chavista comparten una dinámica similar geopolítica, al igual que los procesos que están experimentando los demás países latinoamericanos. Existe una creciente lucha entre un deseo por centralizar el poder y luchar contra fuerzas regionalistas, cuyas materializaciones actuales (las organizaciones criminales) entran en choque con los gobiernos centrales.  

De esta forma, justo como la Guerra de Independencia en Venezuela – como el mismo proceso en el resto de Hispanoamérica – dio paso al fortalecimiento del regionalismo que influyó en la disolución del Imperio español, de la Gran Colombia en Sudamérica, de México en Centroamérica y Norteamérica, al inicio de diversos retos regionalistas y pérdidas territoriales, los procesos por los que pasan los países hispanoamericanos ahora, están dando paso a un creciente centralismo, es decir, otra dinámica geopolítica diferente a la de los últimos 200 años. En cierta forma, por eso el vigesimocuarto año del siglo resulta tan fundamental para Venezuela en la actualidad como lo fue en el siglo XIX, es decir, las elecciones tan competidas de este 2024 se podrían equiparar, por su significado geopolítico, a la importancia de la independencia de 1824.  

Por estas razones, resulta importante tomar en consideración el hecho de que el régimen del chavismo-madurismo que ha heredado Maduro desde el 2013, es la versión más débil de las últimas transformaciones sociopolíticas que ha tenido Venezuela desde su independencia (López, 2023).

PCV manifiesta su apoyo a candidatura de Maduro para elecciones del 14-A (Crédito: Prensa Miraflores/ Hugo Chávez vía Flickr) 

Vulnerabilidades del régimen chavista

El movimiento chavista carece de la sofisticación, preparación, estructura y del impacto social transformativo que los demás movimientos políticos revolucionarios de los demás ciclos. Para López (2023) el movimiento de Hugo Chávez – encabezado en un inicio por el partido de Movimiento Quinta República (MVR) fundado en 1997 – sólo tuvo éxito debido al vacío de poder que dejó el régimen puntofijista (nombre que hace referencia al Pacto de Punto Fijo que dio inició al régimen posrevolucionario de la Revolución Democrática) y los demás movimientos políticos y sociales nacionales durante la década de 1990.  

Asimismo, aunque Chávez haya llegado al poder en 1999, fue hasta el 2009 cuando realmente logró comenzar a consolidar su poder. Pero su régimen sufriría un duro golpe económico por la caída en los precios internacionales del petróleo en 2014, unos años después de su misma consolidación. De esta forma, el régimen chavista, heredado a Nicolás Maduro en 2014, entró en una profunda crisis económica que ha desmantelado los pocos logros socioeconómicos que Chávez había logrado con un alto precio del petróleo en la década anterior.  

Pero algo que cabe resaltar sobre el régimen chavista, es que ha hecho pocos logros en recabar el apoyo social que regímenes posrevolucionarios anteriores habían logrado en tiempos de crisis, algo evidente por los márgenes con los que ha ganado algunos referendos nacionales y elecciones, según López (2009), de ahí la ventaja de Edmundo González Urrutia en las encuestas nacionales durante las elecciones del 2024. Aunado a esto, el régimen chavista se encuentra en una profunda crisis económica que no es causa del impacto financiero por el bajo precio del petróleo o las sanciones estadounidenses, sino por la lucha que el movimiento chavista ha tenido con los tecnócratas dentro de las instituciones y empresas paraestatales, como PDVSA (Petróleos de Venezuela). Durante su primer mandato, después del fallido golpe de Estado, Chávez se enfrentó con PDVSA y logró sacar de la empresa en 2002 a los tecnócratas (Lee et al., 2017; DDC, 2018). Con el paso del tiempo, estas confrontaciones y el debilitamiento del componente tecnocrático de las instituciones y del sector económico venezolano han deteriorado gravemente las capacidades operativas, no solo de la empresa PDVSA, sino de todo el Estado y su economía nacional (Singer, 2023). Pese a que Maduro llegó a permitir un leve regreso de tecnócratas a importantes posiciones en el gobierno y al sector económico paraestatal, estos fueron cortos y tuvieron un impacto mínimo en la gestión del gobierno. En la mayoría de los casos, Maduro terminaba retirando o aislando a los tecnócratas, haciéndolos inefectivos.  

Aunado a los problemas económicos del régimen y la inhabilidad del movimiento chavista en crear un sistema político robusto y complejo, su incapacidad en movilizar en grandes cantidades a la población para su respaldo ha significado que el régimen ha tenido que recurrir a diversas tácticas, que solo han creado fricciones con diversas instituciones, como el Ejército y resaltan su poca atractividad popular, a diferencia del resto de los regímenes revolucionarios que solo entraban en crisis en sus últimas dos décadas y no recurrieron al uso de organizaciones paramilitares o criminales que restaran control sobre el monopolio de la violencia al Ejército o las fuerzas de seguridad estatales.   

Desde el inicio de su primer mandato, Hugo Chávez comenzó a integrar a diversos grupos criminales y paramilitares a su sistema político, dándoles la luz verde para operar en Venezuela sin preocupación alguna (Venezuela Investigative Unit, 2023). Esto por una parte ayudó a crear grupos de choque o diversas organizaciones político-militares cuyo propósito ha sido respaldar al régimen, crear contrapesos contra las Fuerzas Armadas (con las que Chávez tuvo problemas en 2007) y a crear otra fuerza paramilitar que ayudará en caso de una invasión, aunque dado tanto el contexto geopolítico regional como nacional de Venezuela, es más probable el primero (López, 2009; Venezuela Investigative Unit, 2023). Sin embargo, pese a que la tendencia de la creación de un régimen narco-híbrido (en el cual las organizaciones criminales y otros grupos paramilitares son incorporados al sistema político para respaldar y defender al gobierno) haya empezado con Chávez, ha sido bajo la administración de Nicolás Maduro que se ha intensificado.  

Tras una victoria electoral cuestionada por la oposición y la crisis económica, el gobierno madurista se vio obligado a dar más poder a las diversas organizaciones paramilitares y criminales en el país para mantenerse en el poder (Venezuela Investigative Unit, 2023). De esta manera, el régimen se ha deteriorado de tal forma que ahora depende de una red de grupos ‘ilegales’ para mantener un dominio político sobre el país y asegurar su supervivencia. Esta transformación política del gobierno madurista ha presentado sus logros desde el 2014, ayudando al gobierno a reprimir a la oposición y controlar a la población, pero sus riesgos se han comenzado a mostrar. 

Algunos de estos grupos han adquirido demasiado poder y, en cierta forma, la decisión de crear milicias y empoderar a grupos paramilitares dándoles dinero, equipo y armas, ha creado tensión entre las Fuerzas Armadas y el régimen chavista. Por el momento, las fuerzas militares venezolanas no se han mostrado contrarias al régimen chavista y han intervenido a su favor, debido a las jugadas políticas de Chávez y posteriormente de Maduro de consolidar un grupo de aliados dentro de la cúpula militar venezolana, pero si Maduro realmente pudiera confiar en las fuerzas armadas y de seguridad venezolanas, ¿por qué ha necesitado crear grupos de choque, paramilitares y criminales como contrapeso y respaldo? Es importante reconocer que en todo el siglo XX, miembros de las fuerzas armadas se han volteado en contra de los regímenes autoritarios, como sucedió con Marcos Pérez Jiménez y en varias ocasiones han estado dispuestos a apoyar levantamientos políticos en contra de los gobiernos cuyas crisis vuelven a sus sistemas políticos y económicos insostenibles (López, 2023, Goodman & Garcia, 2024).  

Así mismo, generar diversos grupos de poder que incluso han llegado a afectar negativamente a las fuerzas armadas o incluso se han enfrentado con las mismas, es razón para que los miembros de las fuerzas armadas comiencen a pensar sobre sus alianzas. Precisamente Goodman y García (2024) reportan sobre como miembros de los cuerpos de seguridad, que constituyen puntos de control en camino a los mítines electorales de la Oposición venezolana han mostrado interés por apoyar a María Corina Machado.  

Ambos, López (2023) y Mariana, también sostienen que los regímenes posrevolucionarios siempre se vienen abajo debido a que se crea una oposición que  logra unirse y organizarse, algo que ha sucedido bajo el liderazgo de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. Por otro lado, el movimiento de la Oposición ha logrado recaudar una gran cantidad de apoyo popular, algo que el gobierno de Maduro no ha logrado hacer en los últimos años, por ende su dependencia en grupos paramilitares y criminales. Con estos elementos en juego, los días del régimen chavista podrían terminar mañana. Sin embargo, es necesario reconocer los retos que enfrentará un gobierno de transición, aunque el régimen chavista termine, esto no significa que el chavismo será totalmente derrotado. 

Captura de pantalla de una entrevista de VOA con el candidato venezolano, Edmundo González (Fuente: VOA) 

Los tecnócratas y los posibles retos de una transición  

Existen dos formas en las que pudiera ganar la Oposición en Venezuela: una sería por la vía electoral y la otra por un rechazo a mayor escala de un posible fraude electoral. En el primer caso, el candidato-electo, Edmundo González, seguramente tendría que recibir el respaldo y reconocimiento de las fuerzas armadas venezolanas. Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa de Venezuela, aunque ha desplegado fuerzas militares a favor de Maduro, no se ha posicionado firmemente como aliado del mandatario chavista. En 2015, fue rápido en reconocer la victoria electoral parlamentaria de la oposición, antes de que Maduro reconociera su derrota (Goodman & García, 2024). Hace unos días, el ministro también dijo que “la Fuerza Armada Nacional Bolivariana hará lo que esté en el marco del llamado Plan República, que brinda seguridad a los centros y material electoral, y esperara la decisión que anuncie el Consejo Nacional Electoral” aclarando que “El que ganó a gobernar, a montarse encima en su proyecto de gobierno, y el que perdió que se vaya a descansar” (Sequera & Symmes, 2024).  

En caso de que existiera algún fraude electoral que le otorgue la victoria a Nicolás Maduro, entonces la respuesta a las protestas será crítica. En medio de una crisis económica que ha empeorado drásticamente bajo los dos mandatos de Maduro y que, incluso, ha empeorado con un incremento en los precios de la gasolina debido a la inoperatividad de las refinerías en el país y de PDVSA, solo incrementa el respaldo social de la oposición, dificultando el apoyo militar al régimen. En dado caso, será importante observar cómo podrían reaccionar las fuerzas armadas ante las protestas, las cuales se podrían oponer a reprimir las manifestaciones. Sin embargo, será igual de importante observar cómo es que reaccionarán las fuerzas militares a la actuación de los grupos de choque, paramilitares y criminales que respaldan al gobierno madurista. Puede que los militares no se levanten en contra del gobierno, pero ¿evitarán proteger a la población de los grupos paramilitares chavistas? Las razones detrás de la creación de grupos extremistas se dan por la desconfianza en las fuerzas militares profesionales y, en ocasiones, siempre existen riesgos de una confrontación.  

Aunado a este dilema postelectoral, también tendría que reconocerse el hecho que, de asumir el poder, la oposición tendrá que instalarse con un gobierno vulnerable ante las diversas organizaciones políticas y paramilitares que anteriormente servían al régimen, las cuales fácilmente podrían volverse insurreccionistas, ya sea inmediatamente, en los próximos meses, en 2025 o con el tiempo. El gobierno tendrá que aliarse con los tecnócratas que se encuentran incluso dentro del movimiento chavista. aunque pudiesen ser pocos, serán importantes para generar un consenso nacional y rupturas dentro del movimiento chavista, dificultando la capacidad de movilización de Nicolás Maduro y sus aliados políticos y paramilitares.  

Sin duda alguna, un hipotético gobierno de oposición tendrá la difícil tarea de recuperar el control territorial del país, el cual se ha perdido ante las guerrillas, organizaciones criminales y a los grupos paramilitares y de choque chavista, sumado a la tarea de tener que recuperar la economía nacional, algo que no será difícil con respaldo internacional económico, financiero y diplomático. Aunado a esto, la respuesta a la crisis en Ecuador también podría replicarse en Venezuela por parte de Brasil y Estados Unidos, quienes buscarían estabilizar al país y ayudar a un nuevo gobierno.

Nicolás Maduro hablando frente a medios de comunicación (Crédito: Eneas De Troya vía Wikimedia Commons)

¿El fin del chavismo?

El gobierno de Maduro no cuenta con la economía como para sostener su red de programas de clientelismo (o asistencialismo) y mucho menos para mantener bajo su manto político a las fuerzas armadas o a sus aliados políticos. Tampoco cuenta con el apoyo total de países o ‘ex-aliados’ políticos en la región, como Brasil o el expresidente argentino Alberto Fernández, que previamente lo apoyaban. Incluso China podría elegir apoyar diplomáticamente a la oposición, que tendría mayor habilidad para manejar y administrar la economía y las relaciones económico-comerciales bilaterales. Rusia tampoco se encuentra en una posición para respaldar al gobierno y Cuba se encuentra ante su propia posible transición con problemas similares dentro de sus fuerzas armadas. En cierta forma, los elementos nacionales, regionales e internacionales, ya sean políticos, militares, sociales o económicos, que ayudaban al régimen chavista a mantenerse en el poder ya no existen. Lo que dificulta su habilidad para ganar las elecciones y aferrarse al poder tras un posible fraude electoral nacional.    

La situación no mejorará pronto, un hipotético gobierno de transición tendrá varios enemigos internos que acechan al país y presentarán sus desafíos políticos significativos. Pero, sin duda alguna, los elementos se están juntando para que el régimen pudiera ver su primer golpe devastador. Al igual que los mantuanos, los chavistas se enfrentan a circunstancias que simplemente le dificultarán la victoria, tanto electoral como político-militar.  

DDC. (2018, 18 septiembre). Venezuela, el derrumbe de PDVSA. Diario de Cuba. https://diariodecuba.com/internacional/1537214172_41905.html  

Goodman, J., & Garcia, R. (2024, 23 julio). Venezuela elections 2024: Maduro seeks to shore up loyalty of armed forces | AP News. AP News. https://apnews.com/article/venezuela-election-military-loyalty-dff452ac53858ee36f1fe099fb4b1c4d  

Lee, B., Lizarazo, K., & Sherlick, J. (2017, 1 mayo). Venezuela’s Chavez Era 1958 – 2013. Council On Foreign Relations. Recuperado 25 de julio de 2024, de https://www.cfr.org/timeline/venezuelas-chavez-era  

López, M. (2009). Venezuela: el gobierno de Hugo Chávez y sus fuerzas bolivarianas. México: Instituto Federal Electoral. https://portalanterior.ine.mx/archivos3/portal/historico/recursos/IFE-v2/DECEYEC/DECEYEC-MaterialesLectura/docs/CONFERENCIA-19-MARGARITA-LOPEZ.pdf  

López, R. (2023). El proceso chavista: un análisis histórico comparativo. Debates Por la Historia, 11(1), 47-84. https://doi.org/10.54167/debates-por-la-historia.v11i1.1055  

Sequera, V., & Symmes, J. (2024, 25 julio). Edmundo González Urrutia dijo que confía en que los militares respetarán los resultados de las elecciones en Venezuela. Infobae. https://www.infobae.com/venezuela/2024/07/25/edmundo-gonzalez-urrutia-dijo-que-confia-en-que-los-militares-respetaran-los-resultados-de-las-elecciones-en-venezuela/  

Singer, F. (2023, 21 marzo). La corrupción de PDVSA golpea de lleno al chavismo: de modelo a lastre para la economía de Venezuela. El País. https://elpais.com/internacional/2023-03-22/la-corrupcion-de-pdvsa-golpea-de-lleno-al-chavismo-de-modelo-a-lastre-para-la-economia-de-venezuela.html  

Venezuela Investigative Unit. (2023). Rise of the Criminal Hybrid State in Venezuela. En Insight Crime. Recuperado 21 de marzo de 2024, de https://insightcrime.org/wp-content/uploads/2023/07/Rise-of-the-Criminal-Hybrid-State-in-Venezuela-InSight-Crime-1.pdf  

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